lunes, 24 de junio de 2013

El cuerpo de Benita



Esta madrugada he llorado y enterrado a una gata que nunca llegué a ver con vida. Sólo llegué a escuchar sus maullidos por teléfono cuando hablaba con J, mientras él estaba con ella en un consultorio veterinario, intentando ver si se podía hacer algo por salvarle la vida.

Benita y J se habían conocido ayer en la tarde, de pura casualidad, cuando él salió a comprar a la bodega y se la encontró tirada en la calle sin poder moverse. Tenía la pata trasera izquierda fracturada y, según el diagnóstico final del veterinario que la revisó, era muy probable que también tuviera una fractura de columna. Intentar una recuperación hubiera sido muy largo, costo, doloroso y quizás, hasta inservible. Lo mejor para ella era acabar con su dolor, que debe haber sido tremendo porque ni comer quiso, y ponerla a dormir.

Estuve pendiente de toda la historia por teléfono porque ayer me tocó trabajar, así que finalmente cuando tarde en la noche J y yo nos vimos y me contó toda la historia cara a cara, concluyó intentando hacer un juego de palabras y me dijo "no sé que hacer con el cuerpo de Benito, lo tengo allá abajo en una caja". Fue ahí que decidí que se llamaría Benito el gatito al que casi no habíamos conocido pero del que nos tocaba despedirnos esa noche. Bueno, resulta que era Benita.

Después de pensar un rato en cuál era el mejor lugar para enterrarla, nos dimos cuenta que el único lugar seguro era el jardín de la casa de alguno de nosotros. Pensamos primero en algún parque bonito o quizás el malecón, pero ¿no se hubiera visto rarísimo que dos personas lleguen a un parque público a la media noche, con pico y pala, para enterrar algo?. Así que nos dimos el trote de regresar hasta el jardín de la casa de los padres de J, al ladito de donde J y Benita se habían conocido esa tarde, y pasada ya la media noche, la enterramos. Ayudé a hacer el hueco en la tierra pero no me atreví a sacarla de la cajita donde la habíamos traído. Me quedé parada a unos metros del hueco y ví como J la depositaba ahí con amor, le hablaba y le hacía sus últimas caricias. Pude ver su hermoso pelambre y me la quise imaginar dormida, mientras la lloraba desde lejos. Sarita, la gata de J, nos observó también desde lejos y en silencio.

En el camino de regreso, me acordaba que J me había contado que cuando estaba en el veterinario poniendo a dormir a Benita, compartía con el doctor que hacía un par de semanas había soñado que Dante, mi gato, se caía de la ventana de mi casa. "¿Y qué te dijo el doctor cuándo le contaste?", le pregunté curiosa. "Que era una coincidencia, ¿qué más me va a decir él?, es un hombre de ciencia, pues Illa..."

Bueno, como yo no soy una "mujer de ciencia" sí creo que el sueño de J tuvo algo de premonitorio. Y que, si bien no conocimos mucho tiempo a Benita, no fue una coincidencia que J la encontrara, la ayudara y al final lográramos darle un poco de amor antes de despedirnos de ella. Gracias J por ser como eres. Muchas gracias.

miércoles, 10 de abril de 2013

Confesiones de nieta


Mi Mamama, Marcela García Illanes, y yo, el día de mi Confirmación


Hace poco más de dos meses se murió mi Mamama. Sucedió la tarde de un jueves de verano. El sol estaba tenue y mi teléfono sonó con la llamada que desde hace semanas, meses, años me estaba preparando para recibir. Corrí a verla pero no llegué a tiempo. La encontré echadita en su cama aún con el cuerpo tibio. Dicen que se fue apagando lentamente, como una de esas velitas misioneras que ella solía encender todos los días para pedirle a Dios por sus hermanos, hijas, nietos y bisnietos, por toda su familia.

Hay varias cosas que heredé de mi abuela. Amar a Alianza Lima es la que más le agradezco. También que me encante cocinar. Pero de lo que a ella se sentía más orgullosa, creo, es que de todas las hijas y nietas que vivimos a su alrededor durante años, yo haya salido la más católica.

Cuando era pequeña, tenía unos cuatro o cinco años, el asma era una de mis cruces más pesadas.  Mientras mi papá me hacía escuchar huaynos cantados por Arguedas para distraerme de mis ataques de tos, mientras mi mamá se metía en mi cama y me acariciaba la cabeza para que me quedara dormida sentada porque echada me ahogaba, mi Mamama me hacía concentrarme en los rezos para que el malestar se fuera, en hablarle a mi Ángel Guardián, a la Virgen María, al Niño Dios. Mamama me llevaba a sus pequeñas procesiones por el barrio, me hacía prenderle velitas a la Virgen que cuidaba la casa, me regalaba estampitas con pastorcitos de cara dulce que yo guardaba con cariño. Y así me hacía una nieta cómplice y felíz.

Mi inicio en la vida religiosa fue tardío. Recuerdo perfectamente la temperatura del agua bendita cayendo sobre mi frente y mojándome el vestido más bonito que me había puesto en mis emocionados seis años de vida el día de mi bautizo. No sé cuánto tuvo que ver mi Mamama en mi inclusión a la comunidad católica, pero la imagino rebosante de júbilo con la decisión. Mi primera comunión fue cuando yo vivía en Cusco y ella no estuvo presente, pero seguro estuvo contenta de saber que fui yo la que le pidió a mi mamá ingresar al grupito de gente de mi colegio que había decidido prepararse para ese sacramento. Me mandó por encomienda un keke de maracuyá hecho por ella para celebrar tamaño acontecimiento.

Cuando regresamos a vivir a Lima ingresé a un colegio que, si bien era laico, tenía un fuerte componente católico al que yo me integré de manera muy cómoda. Hice mi ceremonia de Confirmación con ella mirándome felíz desde alguna de las bancas de la iglesia. Luego de eso vino mi militancia más fuerte. Unos años después me hice catequista de chicos y chicas que se preparaban para la Confirmación también. Dedicaba, como mínimo, dos días completos de mi semana a esa tarea. Me ennovié también en ese tiempo con un chico con el que, a pesar de tener sexo premarital, iba a misa cada domingo. Mi reciente vida universitaria se veía interrumpida entonces por mi compromiso religioso. Me recuerdo abandonando reuniones de coordinación de protestas estudiantiles por alzas de boletas y presidentes del perú que renuncian vía fax porque tenía que ir a preparar alguna jornada o retiro creyente. Recuerdo también a mis compañeros universitarios burlándose de mi cuando eso pasaba, agitando panderetas imaginarias en sus manos.

Han pasado muchos años desde entonces y yo sigo creyendo en Dios, pero a mi estilo, con todo y quejas. Sin embargo, hay algunas creencias a las que me aferro profundamente. Como que mi Mamama ahora está en un lugar que, no sé si será El Paraíso, pero es un lugar hermoso en el que ella es feliz y ya no sufre:  puede caminar de nuevo, sin que le tiemblen las piernas y esa horrible escara en su espalda ha desaparecido; teje inmensas colchas a mano, sin que se le cansen los ojos; cocina sin receta, como antes, y saborea contenta todo lo que come, sin que le duela tragar la comida; está con Roberto, Amador y Carmela, sus hermanos queridos que partieron antes que ella y que extrañaba tanto; ha abrazado por fin a Alonso Julián, mi hermano al que arrancaron de nuestros brazos hace 24 años, cuando iba a dar su primer sorbo de vida.  Sé que mi Mamama no va a resucitar de entre los muertos y subir a los cielos, pero no me importa. Porque hay cosas que en mi, gracias a su partida, sí han resucitado. Como esta costumbre. Como este blog.

sábado, 11 de septiembre de 2010

cuando te hierve la cabeza

para Carolina y Amapola


hubo una época en la que me sentía completamente irascible.
eran días en los que bastaba que una imagen, una frase, un gesto invadiera mi cabeza, para descubrirme completamente aturdida, inmanejable, furibunda, infeliz.
eran días en los que me hervía la cabeza.

había encontrado algunas soluciones que funcionaban más o menos efectivamente para aminorar esas ráfagas de ira: tomar una ducha fría, cortarme el pelo yo misma, manejar bicicleta en las madrugadas, escuchar mi canción favorita a todo volumen, emborracharme estúpidamente. pero por algún motivo, en esos días, ninguno de estos remedios funcionaba.

en esos días también, a mi madre se le había dado por comprar leche fresca de vaca. venía un lechero todas las semanas, tocaba el timbre, y la enamoraba con su porongo de lata y su leche de vaca recién ordeñadita. creo que hasta de sus vacas le hablaba. mi madre, feliz, compraba litros y litros de leche para hacer manjarblanco y mantequilla ella misma. pero para poder utilizar esa leche, había que hervirla primero. y ese proceso de pasteurización, requería de toda tu atención, para que la leche no se rebalsara, pero sobre todo, no se quemara, y quedara lista para usarse.

andaba yo en uno de esos ataques, subiendo y bajando las escaleras de mi casa compulsivamente, sin saber qué hacer, cuando mi madre me miró y me dijo imperativamente, "illa, anda hierve la leche!". su frase me hizo determe. y antes de tratar de entender por qué me había encargado esa tarea, me vi acatando su orden, sin ponerme a pensar mucho más. caminé a la cocina, saqué los dos litros de leche de la refrí, prendí la hornilla de la cocina y me dispuse a empezar.

fue una tarea maravillosa: de pronto, mientras veía como la leche iba creciendo y se alzaban sus burbujas con ganas de escapar del fuego, entendí perfectamente lo que me estaba pasando. y lo mejor, fue saber, que yo podía controlarlo: podía meter el cucharón de madera a la olla y remover suavemente el líquido, para que no se pegara nada en el fondo; podía bajar el fuego de la hornilla para que no calentara tanto; o simplemente, podía sacar la leche del fuego. y así, todo volvía a la calma, a mi control.

cuando apagué la hornilla y dejé la leche enfriando para su posterior uso, descubrí que mi ira también se había apagado. y entonces entendí: cuando te hierve la cabeza, ponte a hervir la leche.

miércoles, 14 de julio de 2010

no te he contado todo mi sueño



nos encontrábamos en medio de un desierto:

tu caminabas
acompañado de un maravilloso
perro calato.

ambos caminaban seguros por en medio del inmenso arenal.
parecían tener en la mirada la seguridad de cuál era su destino.
sonreían.

yo los reconocí y los llamé de lejos.
aaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhh.
aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhh.

volteaste.
te sacaste los lentes de sol
(también tenías una vincha)
te pusiste la mano derecha como vicera
(con la otra acariciabas a manuel -así se llamaba el perro calato-)
y arrugaste los ojos.

me miraste.
saludaste desde lejos.
y empezaste a correr.
hacia adelante.
hacia mi.

domingo, 11 de julio de 2010

por qué te amo




porque cuando me contaron que iba a conocerte
no pude dormir

porque cuando te vi
(cuando te veo)
celebro
grito
engullo
confío
disfruto

porque no tengo verguenza de cantarte en público
a oscuras
con luz
con sombra

porqué eres más fuerte
que la crisis
el desamor
la pena
el llanto
la quietud
el dolor
las formas

porque sé que te quiero
hoy
mañana
siempre

miércoles, 23 de junio de 2010

ella desea

nos encontramos de casualidad, haciendo cola para comprar entradas para un espectáculo. nos miramos y ella me iluminó con su sonrisota, como pasa cuando está de buen humor. "te iba a llamar para venir juntas", me dijo. "pero no sé por qué no lo hice".

ambas acompañábamos a otra gente en la cola. precavidas ambas, habíamos llegado más temprano y comprado nuestras entradas con anticipación. conversamos buen rato acompañando a nuestros amigos, hablando de la última vez que nos habíamos encontrado, hueveando.

"dónde te sientas?", me dijo, mientras caminábamos hacia el ingreso del teatro. saqué mi entrada y revisé. "11K", le dije, y seguimos caminando. subimos las escalinatas y buscamos nuestros sitios. habíamos coincidido y ambas nos ubicábamos en la misma columna, junto al pasillo, yo arriba de ella. nos sentamos y volteó a mirarme, otra vez con su sonrisota, y me dijo "si lo hubiera planificado, no me hubiera salido mejor. quería verte y venir contigo a ver esto y aquí estamos". "esto comprueba el poder del deseo", sentenció.

me pareció graciosa su afirmación tan contundente y le empecé a contar que hace un par de años mi madre llegó a casa agitando un libro en la mano (algo sobre el poder psicotrónico), tratando de convencerme de que lo lea, de que funcionaba y... ella me interrumpió y me dijo "ay illa, pero eso yo lo descubrí hace tiempo". y luego pasó a contar la siguiente historia: "cuando tenía 12 años había un chico del colegio que me gustaba mucho, mucho, mucho. me la pasé todo el día pensando en él, en que quería verlo. fui por la tarde al cine con mi hermano y cuando se terminó la película y se encendieron las luces, él estaba ahí, un par de filas delante mío. y lo ví.".

me reí, creo que porque no sabía como más responderle y le dije que yo a los 12 lo único que había aprendido era a enfermarme cada vez que quería. "ay illa, pero eso no es lo mismo", me dijo, y se rió conmigo.

sí pues. ella deseaba cosas más interesantes.


sábado, 12 de junio de 2010

del cuadernito


sospecho
que en estos días
mi más profundo deseo
es que me llames
y me digas
que tienes ganas
de escuchar conmigo
canciones interminables

lunes, 31 de mayo de 2010

fin de semana

han sido 72 horas acontecidas. llenas de sentimientos al máximo por varios lados.

desde una donación de sangre, hasta el privilegio de un concierto sin programa, pasando por una tribuna sur sin bombos ni tambores, sólo gargantas. y una luna increíble.

con qué me quedo?
pues con haber sido testigo del cariño inmenso de unas hermanas maravillosas,
la sencillez de un músico genial que llegó a lima con ganas de tocar piano a las 2am,
la pena de no haber compartido con mis compañeros de trabajo, pero sobre todo amigos, la bienvenida de un nuevo miembro de la familia,
la compañía de la luna en las pocas horas de sueño,
el amor de los amigos en las madrugadas,
la imagen impagable de presenciar el inicio de una vida intimamente aliancista.

todo ha pasado este fin de semana. y sí pues, que me digan excéntrica. qué chucha.


la foto es, del siempre genial, musuk nolte

viernes, 28 de mayo de 2010

mensaje de texto

ayer me llegó un mensaje así:

"papararara. chet baker."

ha ganado, largamente, el primer lugar del top10 de los mensajes de texto. para qué más.

martes, 13 de abril de 2010

el sustituto




hace unos días me recuperaba del resfrío comiendo sopita de pollo con harto kión, cuando El Poeta me habló por la ventana del chat del feisbuk. "acabo de entrar a ver tu blog", me dijo. y en la línea siguiente agregó "¿y ahora a quién le escribes?".

mi primera reacción fue sonreír. por su pregunta y por su curiosidad. pero luego pensé un rato en su interrogante y a medida en que le iba respondiendo, llegué a algunas conclusiones importantes para mi: que me he pegado con el personaje de la-chica-a-quien-nadie-quiere, bastante; que siento que me queda bien; y que, quizá sea lo más importante para esta explicación, me hace más creativa. son conclusiones un poco extrañas, sí. son saludables, no sé.

revelaciones así, "conclusiones un poco extrañas" como las he llamado esta vez, las he ido teniendo seguido a lo largo de los últimos tres meses. imagino que poco a poco me iré dando cuenta qué hacer con todo esto.

sin embargo, más allá de todo, hay algo de lo que voy a estar segura siempre. que nadie nunca podrá reemplazarte, Poeta.

lunes, 12 de abril de 2010

fiebre de domingo por la noche




una llama, en domingo, resfríada, para decir: "me siento mal, engríeme".

y antes de poder decir nada, por el otro lado de la línea sólo escuchas: "estoy acompañado, no puedo ir a verte".


lunes, 15 de marzo de 2010

delete





a mi también me gustaría borrarte del todo

desaparecer tu ausencia
eliminar tu silencio
erradicar tu fingido desprecio

y aunque la busco
con ahínco
aún no encuentro esa tecla

miércoles, 2 de diciembre de 2009

melodía

hoy
todo el día
fuí esta canción.

ojalá pronto me toque
cambiar de soundtrack.



martes, 24 de noviembre de 2009

marcela garcía illanes, mi mamama

mamama, acompañada de maye, en su adorado tarma

mamama tiene 87 años. exactamente 60 años más que yo. el año en que yo nacía, ella se jubilaba después de incontables años de decicarse a la docencia para el estado. creo que optimistamente, fue una maestra feliz, contenta con su trabajo, cariñosa con sus alumnas.

recuerdo que hasta hace muy pocos años (quizás sigue pasando y yo ya no me doy cuenta) sus alumnas de primaria la llamaban en el día del maestro. y la felicitaban y ella se emocionaba hasta las lágrimas y expresaba un amor inmenso de vuelta. recuerdo que hasta alguna vez la vinieron a visitar trayéndole regalitos.

yo he visto fotos de cuando mi mamama era profesora. con el mismo semblante, el mismo peinado, el pelo menos blanco, regia como siempre, y una sonrisa que transmitía tolerancia. sin embargo, como profesora, yo nunca la conocí. todo lo que se de ella es esa época es pura leyenda.

pero, apesar de que mamamá ya estaba jubilada, tengo en la memoria que siempre estaba haciendo algo fuera de la casa, con miles de ocupaciones: que la biblia, que la legión de maría, que la misa, que las visitas a los enfermos, etc.

su vida parecía ser muy ocupada, y hasta se encargaba de dejarnos el almuerzo listo cuando mi botón y yo regresabamos del colegio. luego, teníamos nuestras tardes libres y a nuestras anchas porque mamama y nuestras mamás desaparecían de escena,hasta la noche que regresaban a casa.

luego, con el tiempo, mamama fue envejeciendo, y su ritmo de vida bajo significativamente. se caía cuando salía sola, se confundía sobre donde ponía las cosas, ya no podía cocinar sin receta, se olvidaba lo que le decía el doctor, y sobre todo, se enfermaba a cada rato, nada de consideración, pero a cada rato. mamama se estaba haciendo viejita y todos nos estábamos dando cuenta.

hace unos días llegué borracha a mi casa y me desperté vociferando a las 11am. despertando a todos y diciéndo cosas en voz alta. de pronto, abrí el cuarto de la mamama y ella estaba ahí, echadita en su cama, descansando. yo con mi olor a cerveza, chilcano, whisky y no se cuántas otras cosas más, me metí dentro de su cama, la acurruqué contra mi y le dije que siempre, siempre, la iba a querer. ella se quedó callada y me dio un beso en la frente. eso me va a curar, me dijo.

no se cuándo se morirá mi mamamá. no quiero pensar en eso.
pero cuando lo haga. un pedazo mío se irá con ella.

jueves, 6 de agosto de 2009

el placer que te dan los libros


hace un par de semanas, me la pasé fotografiando bibliotecas personales buscando una locación. familiares, amigos, papás de mis amigos, todos me ayudaron. estaba produciendo una nota para Somos sobre la feria del libro, y necesitaba encontrar un lugar adecuado para hacer las fotografías. finalmente, después de mucho buscar, encontré el lugar ideal (gracias natalia!) y me dispuse a ir a la revista para recoger los libros a fotografiar y ponerme a trabajar.

cuando llegué a la redacción, me esperaban con un par de cajas con más de 30 libros nuevos. y comprobé, una vez más, que uno de los olores más ricos que existen en el mundo, es de los libros nuevos. recordé que las pocas veces que nos dimos el lujo de comprarnos libros nuevos con el Poeta, siempre fue todo un ritual. se demoraba horas escogiendo que compraría, y finalmente, cuando lo decidía, se llevaba el libro a casa y esperaba a abrirlo con toda paciencia. desgarraba el plástico cobertor delicadamente, abría el libro y acto seguido, aspiraba su aroma con total concentración.

esta vez, como ando medio pobre y el Poeta ya no compra libros conmigo, ni siquiera me dieron ganas de pasar por la feria del libro a chismosear. sabía que me iba a antojar de muchas cosas y que no iba a poder comprar nada. mi madre, por el contrario, acababa de salir de una de esas ordenadas radicales de libros en la casa, en las que desechó, ordenó y clasificó casi todos sus libros, y sí moría de ganas de ir a la feria para comprar más libros y seguir agrandando su renovada biblioteca. me propuso que la acompañara, pero me negué. iba a ser demasiada la tentación e iba a terminar gastándome plata que no tenía.

pero, hace un par de días, mi madre, linda como es, me ha dado tres lindas sorpresas. la primera, es un librito de cuentos de Luis Nieto Degregori que ella me compró hace un poco más de quince años, en cusco. lo encontró mientras ordenaba sus libros y decidió regresármelo por la dedicatoria que tenía. recuerdo que fuimos juntas a la presentación y que luego nos acercamos a lucho para que lo firmara, pero no recordaba lo que había puesto: "con mucho cariño para mi colega illari, esperando que escriba siempre, hasta cuando sea viejita".

la segunda, es el último libro de cuentos de Daniel Alarcón. lo compró en la feria luego de que yo le conté que me él me encantaba, que me había quedado pegadaza con la entrevista que le hizo LC, que lo había visto en una fiesta en el centro el fin de semana pasado y que cuando ginosan le pasó la voz y me lo presentó (sólo porque yo le dije que me encantaba), lo único que pude decirle fue "hola". "¿por qué no le dijiste nada más?", me preguntó ella. yo le dije que no había leído aún su último libro, que no tenía que decirle. y creo que por eso me lo compró.

la tercera también es una adquisión de la feria. "lo ví y estaba segura que te gustaría. estos son el tipo de libros que le gustan a illari, pensé", me dijo mi madre, y puso sobre mis manos la preciosa edición de Recuerdo de Iquitos, editada por el maravilloso Christian Bendayan y publicada por Estruendomudo.

ayer ha sido cumpleaños de mi hermana (¡que ya tiene 8 años!) y el viernes será su fiesta. y acabo de decidir que voy a regalarle un libro.


(la foto pertenece a la sesión de fotos -en la que hice de modelo lectora- realizada para Somos. no salió publicada en la revista, pero ahora me sirve a mi)

sábado, 25 de julio de 2009

yo no soy moro



muchas veces me pregunto si la gente recuerda tantas cosas como yo. muchas veces me respondo pensando en que probablemente eso me pase porque le doy demasiada importancia a los acontecimientos de la vida diaria y por eso se quedan ahí, almacenados en mi cabeza, dando vueltas. desde que era niña, ahora y siempre.

pero sobre los recuerdos de mi niñez, debo argumentar a mi favor, diciendo que he tenido una niñez privilegiada. llena de experiencias significativas dignas de almacenar, en todo caso. el descubrimiento de mis propios orígenes está directamente ligado a esto. ir a la tierra de mi papá a los tres años de edad, cuando todavía se llegaba caminando, a celebrar la fiesta patronal del pueblo, creo que fue el inicio de esta conexión mágica que siento con la sierra y sus encantos. vivir en cusco por 6 años, en contacto mucho más directo con ese mundo, ha sido vital en esa reafirmación y en ese reconocimiento de mi vida, de quién soy.

recuerdo claramente mi primera visita a la fiesta de la Mamacha Carmen, en Paucartambo, en el año 1989. encontrarme con los miembros de Yuyachkani ese año en esa fiesta, fue, definitivamente, parte de este privilegio del que estoy hablando. a los 7 años ni me imaginaba que varios años después, terminaría trabajando con ellos, conociéndolos más de cerca, dejando que me enseñen, queriéndolos así como los quiero.

ayer, luego de haber dormido por casi 24 horas seguidas, desperté de mi letargo con la intención de ir a ver Santiago. llamé a S para convencerlo de ir, y lo encontré en plena sesión de peluquería y con entrada asegurada. "va a haber fiesta para recibir Santiago", me adelantó. y en ese momento supe por qué tenía que ir.

averigüé por teléfono y ya no habían entradas. aprovechándome de mis privilegios, conseguí que al menos me aseguraran sitios en los pasillos. hablé con el místico, al que no veía hace varios meses, y le dije para ir. es ahora o nunca, afirmé con convicción por la vía telefónica. y a pesar de tener una picadura de avispa en el brazo y varias horas de viaje en bus encima, aceptó la propuesta. batallamos contra el tráfico y llegamos a magdalena, asustados de que ya no nos dejaran entrar. pero S nos esperó en la puerta, con dos entradas en la mano y con una calma que contagiaba.

y así, entramos a la función. no veía la obra hacía bastante tiempo. la última vez, fui con mi papá y lo estuve molestando todo el rato para que me tradujera parte de los diálogos que están en quechua. me daba bola por ratos, pero por otros se vacilaba solito con frases que yo no entendía. ayer no me preocupé por entender literalmente lo que decían los personajes, me descubrí sintiendo, nada más. sintiendo y activando mi memoria. el baile de tai chi de augusto, en una de las escenas, me hizo acordar a cuando fuimos juntos a ver el amanecer a Tres Cruces, allá en 1989, y apenas vimos al sol, no pudo aguantar más y salió corriendo a buscar estar más cerca de él para danzarle. veía a ana limpiar el anda, colocar las flores, creer con tanto fervor en sacar en procesión al Patrón y me acordaba de las mamitas llorándole a la Virgen en la iglesia de Paucartambo. me quedé pegada al amiel vestido de ukuko, acordándome de los Pabluchas en Cusco, cuando te vienen a pedir colaboración antes de partir para Q'oylluriti.

no pude aguantarme y los fui a abrazar a los tres al final de la función. ana me dio la bendición del señor. augusto me reclamó por no haber llevado a mi papá, pero se alegró cuando supo que le había traído a su hermano menor. amiel me sonrió contento cuando le ofrecí mi pelo para la próxima virgen que está construyendo.

habían preparado en la casa un ágape para celebrar al Patrón Santiago y esperar su día con él. la comida, la serenata, el baile, la chichita y el calientito. todo se compartía. fue lindo estar ahí. fue lindo sentir cómo es el cariño de la gente que te quiere bien, con ganas. canté huaynos que no sabía que tenía en mi memoria. bailé "jauja que dulzura" pensando en mi abuelo. paseamos el anda de Santiago y, después de pasar el cargo al siguiente mayordomo y esperar las 12, nos despedimos del Patrón hasta el próximo año.

regresé a mi casa plena y feliz. contenta de haber vencido mi letargo. contenta de recibir el cariño de tante gente. contenta de recordar quién soy. regresé también, como dice rufino, el personaje de amiel cuando está apunto de salir en el anda del Patrón como Moro, con la confianza de que vendrá otro tiempo, un tiempo mejor.

domingo, 17 de mayo de 2009

don ricardo



como de costumbre,
estamos empezando al revés.
estamos.
estamos.

es raro cómo aún pienso
en hablar en plural
somos
queremos
no podemos.

es gracioso sentarme
y ponerme a escribir
así
de repente
y que durante estos
precisos
preciosos
instantes
todo tenga sentido

el sonido del agua cayendo frente a mi
tu, inertre, pensando (insisto en que no lees, sino piensas) a mi costado
yo, con un cuaderno y un lapicero, una cerveza, y sentada, escribiendo, a tu costado.

lunes, 27 de abril de 2009

la mejor gata del mundo


en este mismo instante, la majita está entrando a la sala de operaciones, de nuevo.
por segunda vez en menos de una semana.
y estoy asustada. muchísimo.

siento que esta gatita ha acumulado en su pequeño cuerpecito todas mis batallas. que se ha absorbido toda mi rabia y mi mala energía acumulada. y que ahora está pagando por todas mis culpas.

desde que esta gata llegó a mi vida, no ha hecho más que acompañarme y estar ahí fielmente cuando más la he necesitado, cuando he estado más triste, cuando me he sentido completamente sola. cuando me encerraba en mi casa y lo único que quería era meterme debajo de la cama a esperar que el mundo se detenga, ella se metía conmigo. o cuando me tiraba frente a la tele (sin verla en realidad) se acomodaba junto a mi mientras con su ronroneo, poquito a poquito, le iba cambiando el tono a mi vida.

no me dejes majita.
no te mueras por favor.

viernes, 10 de abril de 2009

monarquía



anoche me encontré un rey.

quizá por eso hoy
cuando desayunaba
de pronto
me sentí como una reina.

viernes, 6 de marzo de 2009

filosofía de jueves a las 2am



luego de varios piscos, caminamos un poco los tres, nos sentamos en una banca y ellos se pusieron a hablar de zapatos (¿?).
el alcohol puede traer temas de conversación de los más inverosímiles.

después de un rato de discusión, alguno (la verdad es que no recuerdo cuál), tomó aire, y concluyendo, dijo:
...es que si no es gamuza, tío, es otra huevada...